domingo, 2 de noviembre de 2014

Candidatos a ombudsman

El nuevo responsable de la CNDH debe tener las capacidades para construir un programa de trabajo que incluya recomendaciones efectivas y oportunas

¿Quién será el próximo ombudsman? Digo ombudsman, porque de las 21 personas que contienden parece que las aspirantes femeninas no tienen posibilidades de ganar, así que no será llamada ombudsperson. Pero ojalá me equivoque y tengamos a la primera presidenta de la CNDH.

Para identificar el perfil que buscará el Senado, recordemos la elección precedente. En aquel entonces compitieron, con el doctor Plascencia, el ex titular de la CDHDF, Emilio Álvarez de Icaza, quien venía precedido por una gestión aceptable en el ámbito local, y el abogado de la UNAM, Raúl González Pérez, quien fue fiscal especial del caso Colosio. El Senado, liderado por Manlio Fabio Beltrones, se inclinó por Plascencia Villanueva, decantándose por su experiencia como primer visitador general; sin embargo, la verdadera razón de la elección fue que se buscaba un ombudsman que condujera la institución sin presentar una confrontación al gobierno, tal como lo ha hecho hasta ahora y que quizá sea la principal razón de su descrédito.

Luego de la designación, González Pérez continuó en la UNAM, al tiempo se confrontó con el presidente de la CNDH, y hoy de nueva cuenta es el contendiente más sonado. Los otros competidores son Mauricio Farah Gebara, en su momento quinto visitador general y actual secretario técnico de la Cámara de Diputados, donde -otra vez-, cuenta con el apoyo de Beltrones; además de ellos, está Ricardo Bucio, titular de la Conapred y ex secretario técnico de la CDHDF, con la salvedad de que el politólogo Bucio no cumple con el requisito que exige la ley de ser preferentemente licenciado en Derecho. Finalmente, tenemos a Carlos Pérez, asesor en Derechos Humanos de la Suprema Corte, y de quien se dice que fue el principal operador para que la ONU reconociera la labor del Máximo Tribunal.

El perfil del nuevo responsable de la CNDH debe incluir las capacidades para construir un programa de trabajo que incluya recomendaciones efectivas y oportunas que devuelvan la confianza en el organismo; de seducción, para convencer a los senadores; pero sobre la de independencia, entendiendo —como bien dice José Woldenberg— que ser impulsado por una o más fracciones parlamentarias no significa sumisión, sino una oportunidad para ganarse el respeto social. Pobre CNDH, tan cerca del poder y tan lejos de la ciudadanía.

@ErosalesA

Fuente: Tapetes y alfombras Hillo

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